Predigten von P. Martin Löwenstein SJ

Predigt zum 18. Sonntag im Lesejahr C 1998 (Kohelet)

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2. August 1998 - St Leonhard Internationale Englischsprachige Gemeinde

Predigt

1. Windhauch

  • Windhauch - alles was wir leisten bleibt Windhauch. Die Lesung aus dem Buch Kohelet scheint ganz der Skepsis und dem Genus verhaftet. Im hier und jetzt leben und genießen ist - so meint man zu hören - alles was bleibt. Eine tiefe Skepsis spricht dann aus diesen Worten. Vom Leben erwartet hier einer nichts Großes mehr.
  • Der Text lässt sich aber auch ganz anders lesen. Welch eine Freude! Ich brauche mich nicht durch den Erfolg - Geld und all das der anderen beirren zu lassen. Das die anderen erfolgreicher zu sein scheinen ist kein Zeichen dafür, dass diese bessere Menschen sind.
  • Der Prediger Kohelet besingt die Relativität von Erfolg und Reichtum. Sie sind Vorletztes. Wir haben Verantwortung, unsere Gaben einzusetzen und für unsere Familien zu sorgen.

2. Lebende Tote

  • Das Gegenbild dazu ist der reiche Bauer aus dem Evangelium. Er macht etwas anderes. Mit dem Beschluss, sich auf seinen Vorräten auszuruhen ist er eigentlich schon gestorben, weil er vom Leben nichts mehr erwartet.
  • Was dem Kohelet Windhauch ist, ist ihm das ein und alles. Mehr will und braucht er nicht. Für Kohelet ist so einer wie ein umherwandelnder Toter.
  • Wir leben nicht im Stehenbleiben in der Vergangenheit. "Der Sinn des Lebens", sagt Jesus, "besteht nicht darin, dass ein Mensch aufgrund seines großen Vermögens im Überfluss lebt". Genau besehen lebt so ein Mensch nur aus der Vergangenheit.

3. Zukunft

  • Für Jesus ist Leben immer ein Ausschreiten auf die Zukunft hin. Dies aber gerade nicht in diesem engen Maßstab, mit dem gerade in unserer Bankenstadt Zukunft gemessen wird.
  • Auch das Anhäufen von Reichtum - ob an Geld oder Ansehen - ist keine Zukunft. Nicht umsonst stürzt mancher, wenn er sein Lebtag lang geschafft und Erfolg gehabt hat, dann in die Krise, wenn er auf einmal aus dem Erfolgskarusell ausscheidet, alt wird oder gar krank.
  • Vom Zwang zum Erfolg und von der Beschränkung auf die Vor-Sorge werden wir nur befreit, wenn wir die Erfüllung von Gott erwarten und vor Gott schätze sammeln. Das kostet den Mut, manches als Windhauch zu verspotten, was von der großen Mehrheit als goldenes Kalb verehrt wird. Amen.

Spanisch

1ª Lectura Ecl 1,2; 2,21-23
2ª Lectura Col 3,1-5.9-11
Evangelio Lc 12,13-21

1. Vanidad

  • Vanidad –todo lo que hacemos se queda en vanidad. La lectura del libro de Qohélet parece totalmente ligada al escepticismo y al goce. Vivir y gozar en el aquí y ahora es todo lo que queda – así parece escucharse –. Un profundo escepticismo se expresa con estas palabras. Uno no espera de la vida aquí nada más importante.
  • Pero el texto permite leerse también de otro modo totalmente diferente. ¡Qué alegría! No tengo que dejarme desconcertar por el éxito - dinero y todo lo de los demás. El que los otros parezcan ser más afortunados no es señal de que sean mejores seres humanos.
  • El predicador Qohélet canta la relatividad del éxito y de la riqueza. Son cosas penúltimas. Tenemos la responsabilidad de poner en juego nuestros dones y cuidar de nuestra familias

2. Muertos vivientes

  • La imagen contraria es el rico labrador del Evangelio. Él hace algo diferente. Con la decisión de descansar sobre sus provisiones ya está verdaderamente muerto porque ya no espera nada más de la vida.
  • Lo que para Qohélet es vanidad, para él es lo único. No quiere ni necesita más. Para Qohélet alguien así es como un muerto ambulante.
  • No vivimos anclados en el pasado. “El sentido de la vida”, dice Jesús, “no consiste en que un ser humano viva en la abundancia a causa de su gran fortuna”. Examinado con precisión, así vive un hombre sólo del pasado.

3. Futuro

  • Para Jesús la vida siempre es apretar el paso hacia el futuro. Pero esto no precisamente en esta estrecha escala con la que justamente se mide el futuro por nuestra cuenta bancaria.
  • Tampoco el acopio de riquezas - sea dinero o prestigio - es ningún futuro. No en vano se derrumba más de uno, si ha procurado y tenido éxito a lo largo de la vida y después en la crisis, cuando de una vez se retira del carrusel del éxito, es viejo o incluso enfermo.
  • De la sugestión del éxito y de la limitación de las pre-visiones sólo llegaremos a liberarnos si esperamos la plenitud de Dios y reunimos tesoros ante Él. Esto tiene como precio el valor de burlarse de muchas cosas considerándolas vanidad, de lo que es adorado por la gran mayoría como becerro de oro. Amén.

Publicado sólo en Internet salvo una refundición
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